Somos miembro activo de
Turismo Verde de Villa Yacanto
CONSULTE SOBRE NUESTRAS PROMOCIONES
Durante todo el año
respondemos gustosos sus consultas.

LECTURAS



del libro "El Principio Zen" de Osho.


¿Es la verdad un descubrimiento o una invención?

...Hay una historia sufi, sobre un hombre que buscaba el camino y llegó donde un místico sufi, y le dijo: "Busco a mi maestro, señor. He oído que eres sabio. ¿Podrías decirme cuáles son las características de un maestro? ¿Cómo podré reconocerlo? ¿Cómo sabré si es mi maestro cuando lo encuentre? Soy ciego e ignorante. No sé nada. Además, se dice que sin un maestro es imposible encontrar a Dios. Por favor, ayúdame a encontrar a mi maestro".

El místico le respondió varias cosas. Le habló de las características del maestro, de cómo lo encontraría en una determinada actitud, sentado bajo un determinado árbol y vistiendo una determinada túnica; con una determinada mirada en los ojos.

El hombre le agradeció al anciano y partió en busca de su maestro. Pasaron treinta años y el hombre recorrió casi el mundo entero sin encontrar al maestro que concordara con la descripción del anciano. Agotado, cansado y frustrado, regresó a su aldea natal. Encontró al mismo anciano muy envejecido, pero, tan pronto lo vió sentado bajo el mismo árbol, se dio cuenta de que era el árbol del cual el anciano le había hablado. Y la túnica era la misma, la mirada era la misma y el silencio era el mismo que el anciano había descrito. Sintió la inmensa dicha de estar en presencia del maestro.

Pero entonces le asaltó la gran pregunta. Postrándose a sus pies, le preguntó: "Dime, por favor, por qué me torturaste durante estos treinta años, ¿por qué no me dijiste ese mismo día que eras mi maestro?".

El anciano rió y respondió: "Te dije que aquel maestro estaría bajo un determinado árbol, y ese era el árbol bajo el cual estaba sentado. Y te dije que vestiría una determinada túnica, y yo llevaba esa túnica. Yo era el mismo hombre, pero tú no estabas atento. No pudiste verme. Necesitaste recorrer todos los rincones del mundo durante treinta años; necesitaste todo ese esfuerzo para reconocerme. Yo estaba aquí, pero tú no. Ahora tú también estás aquí y puedes reconocerme"...

...Dios siempre está aquí, pero nosotros no. El niño debe perderse y emprender una peregrinación de treinta años. Todos los niños deben perderse, todos deben extraviarse. Es solamente cuando se extravían y sufren que obtienen ojos, claridad y transparencia. Solamente después de perseguir una y mil cosas comenzarán a buscar lo que es real.

Lo irreal tiene que buscarse porque es atractivo y magnético. Además, ¿cómo se podría conocer lo real sin haber llegado a conocer lo irreal? El niño conoce lo real, pero puesto que no ha conocido lo irreal, no puede definirlo. El niño conoce la santidad. pero, como no ha conocido el mundo, no puede definirla. Cada niño arriba al mundo en estado de santidad, pero debe convertirse en pecador. Después viene la segunda infancia. Si no llegamos a ella, nuestra vida habrá sido un desperdicio...





Contáctenos: Correo electrónico • Teléfono: (03546)15482434
Estamos en: Camino a Carahuasi s/n • Villa Yacanto de Calamuchita, Pcia de Córdoba • República Argentina

© Arroyo Mágico - Todos los Derechos Reservados